Presentación de la obra Nopalli, Chumbera Renacida- SOS Cochichumbas

(English at the bottom)

DANCHÚ (Ibiza 1986)

Desde el colectivo artístico SOS Las Cochichumbas a través de nuestras creaciones, buscamos reflexionar y fomentar la acción de preservar la chumbera en Ibiza. Además de ser parte de nuestro paisaje durante los últimos 300 años (aprox.), esta planta posee múltiples beneficios nutricionales, medicinales y culturales.  La chumbera es también, por lo tanto, ¡un símbolo de resistencia, transformación y renacimiento!

La inspiración de mi última obra titulada Nopalli (Chumbera en náuahtl), surge en una búsqueda de fuentes sobre el origen de la bandera de México. Para ello, me he adentrado en valiosa información proveniente de códices, esculturas prehispánicas, historiadores, así como de fuentes oficiales como la secretaria de Medioambiente y Recursos Naturales de México.  A través de esta pintura busco recuperar la importancia y el significado de la simbología mexicana precolombina, para colaborar en la tarea de recuperar estos valores culturales, de su identidad y promover la protección de la biodiversidad y de la agricultura ancestral sostenible.

El mito fundacional

La chumbera o nopal aparece en la leyenda de la fundación de Tenochtitlan, actual ciudad de México. El mito oral azteca o «mexicas», relató que sus antepasados vieron un águila posada sobre un nopalli (chumbera) devorando una serpiente (¿interpretación de los conquistadores?). Esto fue interpretado como la señal divina, ya que era la profecía de uno de sus dioses, para establecer su ciudad en ese islote del lago de Texcoco. Este mito se construyó sobre una base de creencias y deidades compartidas en Mesoamérica, incorporando elementos de culturas previas y estableciendo un panteón que también era influyente en otras civilizaciones tales como la Tolteca y la Maya.

En el Museo de Antropología e Historia de México puede observarse el mito original de Tenochtitlan tallado en una piedra muy antigua. El águila parada sobre un nopal sujeta en su pico un símbolo llamado Teoatl tlachinolli, que en Nauatl significa «agua quemada de los dioses» o «agua divina quemada», que simboliza literalmente el agua y el fuego, dos opuestos que en perfecta armonía hacen que la vida sea posible en la Tierra. Los conquistadores interpretaron el símbolo como una serpiente, sinónimo de diablo o enemigo en el catolicismo (en casi todos los relatos), y es así como la actual bandera posé un simbolismo que, quizás esté manipulado o malinterpretado por la ambición que inevitablemente acaba en la guerra y se aleja de su origen pacífico ¡pues no podemos afirmar que nuestros ancestros nunca han vivido en Paz o que el simbolismo haya sido correctamente interpretado! En mi opinión, es en el simbolismo y en los personajes que suman Paz al mundo, en los que debemos focalizar y representar en las banderas como identidad originaria de los pueblos de la Tierra. Además, ¿como afecta el simbolismo en nuestro inconsciente o inconsciente colectivo?

Toda la naturaleza, y sobre todo las serpientes, eran deidades sagradas para las antiguas culturas de Mesoamérica. Quetzalcoalt significa “serpiente emplumada” ¡Qué cambio de paradigma! ¿Os imagináis ver a Dios a en todas partes? Dios Sol, Diosa Agua, Diosa Chumbera, Diosa Serpiente, Dios Piedra… qué bonita simbología para una bandera, un escudo de respeto y gratitud que representa la Madre Tierra sagrada.

La relación de estas culturas antiguas con la ecología se caracterizó por una profunda conexión espiritual, y la aplicación de técnicas de gestión de recursos muy sostenibles, como las chinampas (islas artificiales para la agricultura) y un uso integral de los recursos. Esto demuestra su gran conocimiento del entorno y una profunda reverencia por los elementos naturales, representados en sus dioses como por ejemplo Tláloc (Dios de la lluvia, rayo, fertilidad) y Centeotl (Dios del grano). 

“Cuando los indígenas clareaban espacio para plantar, la mayoría de las especies de plantas útiles no eran removidas. El mezquite y otras leguminosas, la chupandilla, los nopales y otros cactos comestibles, así como muchas otras especies eran dejadas en pie. Los cultivadores plantaban las especies que querían cosechar entre estas plantas, las que crecían con mucho éxito. Entonces, la vegetación natural nunca era removida totalmente, y después de que una parcela como tal era abandonada, eventualmente podrían regresar a ella (…) los primeros cultígenos de Tehuacán fueron probablemente los magueyes (Agave spp.) y los nopales (Opuntia spp.) ya que estas plantas se propagan vegetativamente y, además, existen evidencias arqueológicas de que fueron elementos regulares en la dieta humana.”

Casas, Alejandro y Caballero, Javier «Domesticación de plantas y origen de la agricultura en Mesoamérica». Ciencias, núm. 40, octubre-diciembre, pp. 36-45, 1995.

Después de conocer más sobre esta historia de la chumbera en México, se ha convertido para mí en un símbolo de resiliencia, transformación, y renacimiento. Es una alegoría hacia la actual sociedad globalizada y fracasada en muchos aspectos, y que espero renazca con la responsabilidad de ejercer los derechos fundamentales y una justicia alimentaria. Un grito exigiendo que dejemos de envenenar la tierra con pesticidas, para que todo el mundo se pueda permitir consumir alimentos ecológicos. Únicamente desde un enfoque respetuoso y ecológico lograremos restaurar la armonía planetaria y un futuro sostenible para todas las formas de vida que lo habitan.

Esta obra Nopalli la dedico a los guardianes y a las guardianas de la Naturaleza,

Karina Danchú Zeff Peláez,

Sant Mateu de Albarca, Eivissa, 18 de Octubre de 2025

Especial agradecimiento a la concejalía de cultura del Exmo. Ayuntamiento de San Antoni de Portmany, que lleva adelante maravillosamente Eva Prats.

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DANCHÚ (Ibiza 1986)

As an artistic collective, SOS Las Cochichumbas, we seek to foster reflection and action through art with the purpose of preserving the prickly pear cactus in Ibiza. Besides being part of our landscape for the last 300 years, it possesses multiple nutritional, medicinal, and cultural benefits. We see the prickly pear as a symbol of resistance, transformation, and rebirth!

The inspiration for my latest work, Nopalli (prickly pear cactus in náuahtl), arose from a search for sources on the Mexican flag. I found valuable information from codices, pre-Hispanic sculptures, historians, and the Mexican Ministry of Environment and Natural Resources. I felt compelled to express through painting the importance of recovering the meaning of Mexican symbolism (which was almost destroyed by colonialism). This would not only help recover a cultural value and identity for Mexico but would also promote the protection of biodiversity and promotion of sustainable ancestral agriculture.

The Founding Myth

The prickly pear cactus appears in the legend of the founding of Tenochtitlan, Mexico City today. Aztec (Mexica) oral tradition recounts that their ancestors saw an eagle perched on a prickly pear cactus devouring a snake (interpretation of the spanish conquerors?) which they interpreted as a divine sign (a prophecy from one of their gods) to establish their city on that islet in Lake Texcoco. This myth was built upon a foundation of beliefs and deities shared throughout Mesoamerica, incorporating elements from previous cultures and establishing a pantheon that was also influential in other civilizations such as the Toltec and Maya.

In the National Museum of Anthropology and History in Mexico City, the original myth of Tenochtitlan is carved into a very ancient stone. An eagle perched on a prickly pear cactus holds in its beak a symbol called Teoatl tlachinolli, which in Nahuatl means «burnt water of the gods» or «burnt divine water.» This symbol literally represents water and fire, two opposites that, in perfect harmony, make life possible on Earth. The conquistadors interpreted the symbol as a serpent, synonymous with the devil or enemy in Catholicism (in almost all accounts). Thus, the current flag possesses a symbolism that may have been manipulated or misinterpreted by the ambition that inevitably leads to war and distances it from its peaceful origins. We cannot claim that our ancestors never lived in peace or that the symbolism has ever been correctly interpreted! In my opinion, it is the symbolism and the figures that bring peace to the world that we should focus on and represent in flags as the original identity of the people of the Earth. Furthermore, how does symbolism affect our unconscious or collective unconscious?

All of nature, especially serpents (Quetzalcoatl, «Feathered Serpent»), were
sacred deities to the ancient cultures of Mesoamerica. What a paradigm shift!
Can you imagine seeing God everywhere? Sun God, Water Goddess, Prickly
Pear Goddess, Serpent Goddess, Stone God—what a beautiful symbolism for
a flag, a shield of respect and gratitude representing sacred Mother Earth.

“When the indigenous people cleared land for planting, most of the useful plant species were not removed. Mesquite and other legumes, chupandilla, prickly pear cactus and other edible cacti, as well as many other species, were left standing. The farmers planted the species they wanted to harvest among these plants, and they grew very successfully. Thus, the natural vegetation was never completely removed, and after such a plot was abandoned, they could eventually return to it (…) the first cultivated plants in Tehuacán were probably magueys (Agave spp.) and prickly pear cactus (Opuntia spp.) since these plants propagate vegetatively and, moreover, there is archaeological evidence that they were regular elements in the human diet.”

Casas, Alejandro y Caballero, Javier. 1995. Domesticación de plantas y origen de la agricultura en Mesoamérica. Ciencias, núm. 40, octubre-diciembre, pp. 36-45. [En línea].

After learning more about Mexican history, the prickly pear cactus has become a symbol of resilience, transformation, and rebirth for me! It’s an allegory for our current globalized society, which has failed in many ways, and which I hope will be reborn with the responsibility of exercising fundamental rights and achieving food justice (stopping the poisoning of the earth with pesticides, ensuring everyone can afford organic food, etc.). Only through a respectful and ecological approach will we be able to restore planetary harmony and a sustainable future for all life forms.
I dedicate Nopalli to the guardians of Nature.

Karina Danchú Zeff Peláez,
18 de October, Sant Mateu de Albarca, 2025

Special thanks to the Department of Culture of the San Antoni de Portmany City Council, which is wonderfully managed by Eva Prats.



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