Mente de Mono

Mente de Mono, óleo sobre tabla de skate reciclada.

Hace unos meses empecé esta obra, entre medio hubo un viaje, y la acabé ahora al regresar a Ibiza:

La Patagonia siempre me ha regalado experiencias místicas que me han expandido el corazón y por ende la conciencia (y como toda experiencia mística vivida, iré profundizando en ella y compartiéndola a través de mi arte). Será que Patagonia tiene algo muy especial: sigue siendo salvaje. Cuando conectamos con lo salvaje simplemente somos y todo fluye, aunque a diferencia de los animales, tenemos una responsabilidad moral para convivir en paz; a veces se vuelve un fino equilibrio, es como caminar por una cuerda floja…

Cuando pasan cosas que no entiendo, emociones que desbordan, o quiero hacer cosas que no me permito, etc. me entra “mente de mono”, que es una expresión que utilizan en el budismo para describir un estado mental inquieto, caótico, disperso, que salta sin control de un pensamiento a otro como los monos que saltan de árbol en árbol. Durante años practicando meditación cada vez me resulta mas fácil bajar la mente al corazón: el mono se disuelve y el corazón vibra paz.  

Elegí un mandril inconscientemente, realmente es lo que salió al pintar y la historia se creó a medida que iba creando…  el mandril es el mono mas grande (sin contar con los grandes simios) y debido a su peso, irónicamente no puede saltar de árbol en árbol.

poema del maestro Zen Hakuin Ekaku (siglo XVIII)

El mono intenta atrapar la luna,
el busca ansioso abajo, en el agua.
Gira, salta y se estira en la rama,
obsesionado con poseer su plata.

Ignora el simio en su eterno delirio
que lo que busca con tanta locura,
es solo un reflejo flotando en el frío,
mientras la verdadera luna brilla en la altura.

Hasta que la rama se quiebre o se rinda,
seguirá persiguiendo el agua del río,
atrapando fantasmas, muriendo de hastío,
sin ver que la luz ya es suya y es limpia.

Deja un comentario